LGTBI | Cantantes, artistas y equilibristas

“Soy homosexual”, confesaba el famoso cantante. Rápidamente, la noticia se convertía en tendencia en redes sociales -fuera y dentro del colectivo LGTBI-; y sacudía periódicos, revistas, radios y televisiones. Espero que, tras los nervios y el miedo, Pablo Alborán se haya sentido liberado. Su acción abre de nuevo el debate sobre el respeto a la diversidad sexual; y a la necesidad, o no, de hacer pública nuestra orientación sexual.

Soy lo que soy y lo que siento

Como era de esperar, de acuerdo a los tiempos que corren, se abrió el debate entre quienes están a favor o en contra de la publicación del artista. Por un lado, que si no es necesario, que si está fuera de lugar, que si lo escondía por dinero; por otro, que si ayuda al colectivo LGTBI, que si ha sido valiente…

Nos creemos una sociedad respetuosa y tolerante; muchos afirman que la discriminación o el odio son temas superados. Sin embargo, lo cierto es que, aunque se haya logrado el derecho al matrimonio o a la adopción homoparental, todavía hay mucho rechazo y desprecio hacia personas del colectivo LGTBI. No hay más que navegar un poco por las redes para descubrir alguna “agresión homosexual”; o usuarios quejándose sobre si este o aquel perfil oficial cambia su foto de perfil por la bandera LGTBI; o leer algún periódico o ver alguna noticia sobre el auge de grupos de extrema derecha, quienes condenan, limitan y condicionan a las personas que no cumplen con sus estereotipos patriarcales; o gente que habla de presiones y manipulaciones homosexuales; o esa otra, que siempre añade un “pero” tras la frase “no tengo nada en contra de los gays”.

Ojalá

¡Ojalá! Ojalá llegue un día que no sea noticia que un cantante diga públicamente que es homosexual; que no sea necesario ni relevante; que sea tan ridículo como que yo comparta mi heterosexualidad, pero viendo las reacciones y cómo se ha tratado el tema, queda patente que nos queda mucha labor por delante para concienciar sobre el respeto y la diversidad sexual para alcanzar un mundo más inclusivo. Una ardua tarea tanto dentro del propio colectivo como desde el trabajo social y el conjunto de la sociedad; una labor que solo unidas hacia un mismo fin nos permitirá convertir este país, este mundo, en un lugar donde todos tengamos cabida.

Trabajo social y diversidad sexual

Como profesionales del trabajo social, nuestra acción debe ir en caminada a lograr el respeto, la tolerancia y el reconocimiento de derechos fundamentales. Actuar desde nuestra propia parcela laboral puede que nos limite o condicione por el sector o las circunstancias que nos rodean. Sin embargo, tenemos la suerte de vivir en una sociedad conectada donde nuestras redes sociales pueden convertir en nuestras grandes aliadas.

Normalizar la diversidad, compartir contenido en pro, condenar públicamente acciones que ninguneen por sexualidad… puede convertirse en el inicio hacia algo mucho más grande; el primer paso de un largo camino para que la libertad de amar no sea concebida como un privilegio y sí como el derecho fundamental que es.


Redacción: Annabel Navarro.

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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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