escalada indoor

Rocódromo en Málaga | Mi primera vez con pies de gato

No sabía si iba a ser capaz de subir ni el primer muro, pero allí estaba, frente a una pared de escalada en SpaceBlock Climbing, en Málaga, preguntándome cuándo acabaría esa fase de “ir por la curiosidad y quedarme por la anécdota”.

Tras meditarlo, había decidido que quería hacer dos cosas durante mis vacaciones: viajar sola por primera vez —me fui a Lisboa— y probar algo que me sacara de la rutina. Supongo que cuando llegas a cierta edad y decides hacer balance de tu vida, analizas tus circunstancias y te planteas qué quieres cambiar. Al menos, ese fue mi caso. Y aunque me quedan muchos miedos por superar y otras tantas metas que alcanzar, opté por retarme a mí misma con el parapente, con el viaje en solitario y, sí, también con la escalada.

Reservé una sesión de bautismo que consistía en acudir durante dos horas a practicar y conocer un poco el mundo de la escalada. El material (arnés, pies de gato y magnesio) necesario para la práctica estaba incluido en el precio. Solo tenías que asegurarte de llevar ropa cómoda y agua.

El pago lo hice allí mismo antes de iniciar la actividad. En mi caso, pagué 50 € y lo hice en solitario, lo que fue una gran oportunidad de tener a alguien que sabe del tema, te ayuda y está pendiente de ti en todo momento.

Tras explicarme un poco sobre el mundo de la escalada, empezamos realizando subidas de baja altura sin cuerda para que me familiarizara con los agarres y la técnica; la bajada la practiqué saltando (no retrocediendo). En esta parte me sentí muy cómoda y segura de mis posibilidades. Me sentía como una gata salvaje trepando hacia las alturas —o una cabra montesa, lo que prefieras—.

El siguiente reto fue con arnés y alturas más elevadas. No obstante, te sientes tranquila por la calidad del equipo y por la paciencia y orientación del monitor. Pero la parte de la bajada fue más compleja, ya que no lograba dominar la caída, llevada por la inexperiencia y, un poco, el vértigo. Acabé varias veces pegando en el suelo con el trasero. Por suerte, la profesionalidad del instructor me animó a intentarlo varias veces y a disfrutar de la experiencia sin sentirme frustrada.

Mi experiencia fue muy grata, tanto por el trato como por la paciencia y amabilidad del instructor y del resto del personal. Incluso antes de llegar allí, fueron tan amables de darme indicaciones cuando me perdí e incluso salieron a buscarme a la puerta. Recomiendo muchísimo la experiencia y no descarto volver a repetir, aunque, de momento, tendrá que esperar.

En fin, si estás de vacaciones por la zona (como era mi caso) o vives en Málaga o alrededores, te recomiendo que pruebes esta actividad. Lo mismo te animas y das el paso a la escalada en exterior o, por lo menos, pasarás un rato divertido sintiéndote un superhéroe descendiendo al vacío.

Quizás de eso va todo esto. De ir probando cosas que, en algún momento, creíamos que no seríamos capaces de hacer. De descubrir que el éxito no está en hacerlo todo perfecto, sino en superarnos a nosotros mismos, atrevernos a subir y no tener miedo de empezar de nuevo.


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