Marcel Marceau, el mimo que salvó a miles de judíos

Marcel Marceau, el mimo que salvó a miles de judíos

Descubrí a Marcel Marceau gracias a la película titulada “La resistencia”, protagonizada por Jesse Eisenberg. Te hablo del chico de ojos claros y facciones angulosas que interpretó al creador de Facebook. Seguro que sabes de quién te hablo y, si no, dale aquí.

Suelo disfrutar de las películas biográficas o inspiradas en hechos reales; así que no dudé en darle una oportunidad en cuanto la vi disponible. Lo que no esperaba era encontrarme con la historia de este hombre. Utilizó su talento como mimo para ayudar a salvar la vida de cientos de niños judíos. ¿Un mimo salvando judíos? Sí, has leído bien.

Hay quien no sabe que el terror del nazismo comenzó mucho antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. El auge de Hitler y su peligroso discurso fue germinando a fuego lento, con pequeños desprecios y medidas discriminatorias y abusivas; hasta llegar a la barbarie de los campos de concentración.

Durante esos años, Marcel, quien cambió su apellido para esconder sus orígenes, ayudó a unos amigos a cuidar a niños judíos que llegaban a Francia a través de la frontera con Alemania.

Con el estallido de la guerra y la ocupación alemana, Marcel formó parte de la Resistencia francesa durante un tiempo. Más tarde optó por abandonarla y dedicarse a trasladar a niñas y niños judíos hacia Suiza.

A él siempre le había apasionado la actuación y era un gran fan de Charles Chaplin, así que usó su talento para entretener, divertir y alejar las sombras del nazismo de la vida de aquellas criaturas indefensas.

Descubrir cómo robaban niños, les cambiaban de nombre, los convertían al cristianismo en contra de su voluntad, experimentaban con ellos y los enviaban a las cámaras de gas por no ser útiles te hace cuestionarte muchas cosas sobre la especie humana. Ya ni te cuento cuando lees los datos: alrededor de 1,5 millones de niños fueron asesinados por el nazismo.

Solo puedo sentir admiración por quienes, a pesar del miedo, se posicionan en el lado correcto de la historia. Un pequeño gesto puede hacer una gran diferencia.

A veces, para cambiar una situación, solo hace falta eso: querer hacerlo y dar el primer paso, siempre el más difícil. Pero limitarse con el argumento de “nada puedo hacer, no soy importante, no tengo medios” solo contribuye a hacer del mundo un lugar más turbio y oscuro.

Me pregunto si Marcel pensó alguna vez: “yo soy actor, un humilde mimo. ¿Qué puedo hacer yo? No soy ningún héroe”.

Sin duda, se olvidaba de que no todos los héroes llevan capa; algunos, simplemente, se pintan la cara y te roban algunas sonrisas para salvarte de tu propia oscuridad.

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