Las víctimas invisibles de la violencia de género

Los últimos acontecimientos protagonizados por Juana Rivas -la madre que no quería entregar a sus hijos a su exmarido condenado por violencia de género- han abierto el debate, si es que alguna vez estuvo cerrado, sobre la necesidad de protección de los menores hijos/as de mujeres maltratadas.

Víctimas invisibles

Se considera víctimas invisibles a aquellos menores víctimas de violencia machista y que no son tenidos en cuenta a la hora de aplicar protocolos de protección, atención o rehabilitación por no ser considerados los protagonistas principales (mujeres) de la violencia de género.

Según datos recientes, el número de menores que son testigos de violencia machista en sus hogares asciende a 840.000 niños y niñas. Víctimas invisibles de una lacra social que afecta al desarrollo en la infancia y la adolescencia y que va más allá del miedo crónico.

Algunas secuelas son:

  • Alto riesgo de repetir comportamientos
  • Inestabilidad emocional
  • Secuelas físicas
  • Ralentización del desarrollo psicosocial
  • Irritabilidad
  • Actitudes violentas
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Baja autoestima

A estas secuelas, hay que añadir el salto madurativo a los que son obligados debido a las circunstancias que les toca vivir. Sin olvidar, que en multitud de casos los maltratadores acaban asestándoles golpes e insultos, convirtiéndoles en víctimas directas, e incluso llegando a matarlos.

Protección de menores

Se hace necesario aplicar protocolos, medidas judiciales de protección, implicación ciudadana en las denuncias de casos… acciones vigentes y activas que parecen no ser suficientes. Lo que hace necesaria una implicación mayor por parte del Estado, tal como reclama el Defensor del Pueblo Español.

Contamos con protocolos a nivel sanitario para la detección, equipos de profesionales para el acompañamiento emocional, medidas legales que reconocen a los menores hijos/as de mujeres maltratadas como víctimas de violencia de género, que dan la posibilidad de suspensión del ejercicio de la patria potestad o de la guarda y custodia, respecto de las hijas e hijos menores o suspensión del régimen de visitas a sus hijas e hijos menores. ¿Por qué no son suficientes?

Expertos de Save The Children apuntan al propio núcleo familiar; por considerar la violencia de género un tema limitado a la pareja. Por otro lado, otros culpan a la irresponsabilidad del Estado, quien ya recibió un toque de atención por Naciones Unidas. Además, hay quien acusa al propio sistema judicial por mantener el régimen de visitas en situaciones en los que los padres han sido condenados por violencia de género.

Lo que nos lleva a la gran pregunta, ¿puede ser un maltratador un buen padre? Y he aquí donde los comentarios oscilan de un lado a otro sin encontrar consenso entre la sociedad civil. Dejando claro que parte del problema radica en la propia conciencia sobre la problemática. Sin duda, sólo trabajando desde todos los ámbitos lograremos proteger a nuestros/as pequeños.


Fuentes: Miguel Lorente, forense, profesor de la Universidad de Granada y exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género.

Documental “Mamá, duérmete que yo vigilo

Artículo en La Vanguardia

Manual de Save The Children

 

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