El síndrome de burnout en el TS | ¿Y a ti quién te cuida?

El síndrome de burnout es un término que hace referencia al desgaste psicológico; padecido por profesionales sometidos a una prolongada sobrecarga laboral. En el caso del trabajo social es un estado común; un riesgo intrínseco a nuestra profesión debido a tres factores: personas, retos y recursos.


Qué es el síndrome de burnoutSíndrome Burnout

El síndrome de burnout es el estado al que llegamos tras sufrir una prolongada sobrecarga laboral; la cual origina un estrés continuado que, finalmente, genera una señal de alarma por parte de nuestro organismo.

Cuando en nuestro lugar de trabajo estamos sometidos a situaciones de tensión, exceso de trabajo o desbordamiento de emociones se produce un desgaste físico y psicológico por la perpetuación de circunstancias en las que el estrés hace acto de presencia. Si no logramos manejar ese estrés, nos convertimos en una olla a presión a punto de estallar que solo se libera cuando gestionamos la tensión que lo provoca.

La clave está en la no continuidad de factores estresantes o, en su defecto, el desarrollo de habilidades y herramientas sociales que nos permitan afrontar las situaciones desencadenantes del síndrome. En definitiva, el truco más eficaz es la prevención.


Síndrome - desencadenantesFactores desencadenantes del Burnout en el Trabajo Social (*)
Personas

Trabajamos con personas que llevan a la espalda su propia mochila de carencias, con problemas de adicciones, desgaste psicoemocional. Cada una con sus rasgos individuales y específicos: intransigentes, impacientes, agresivos. Tratamos a cientos de personas de diversas características. Por ello, en multitud de ocasiones, tenemos que afrontar situaciones demasiado tensas. Somos los que regalamos el dinero, los que quitamos niños, los que traemos a los inmigrantes que quitan el trabajo… Somos los hipócritas que ayudan con los recursos de otros.

Por otro lado, está la parte emocional. Nos ponemos delante del monstruo del maltrato, la miseria, la enfermedad, el dolor, la soledad. Historias desgarradoras que nos quiebran poco a poco por dentro.

Retos

Somos los solucionadores de problemas, los facilitadores de herramientas para el éxito. Como profesionales, somos conocedores que una situación problemática es un conjunto de aspectos a tratar. Debemos llevar a cabo una intervención sistémica que nos permita ver la imagen en su totalidad. La dificultad radica en que no disponemos del tiempo, la cooperación interdepartamental ni de los recursos necesarios para llevarlo a cabo. La frustración del querer; pero, literalmente, no poder.

Recursos

La limitación de los recursos materiales y humanos nos lleva, en primer lugar, a idear estrategias para atender al mayor número de usuarios con el menor coste posible (eficiencia); y a resolver en el mayor número de casos de manera exitosa (eficacia). Y en segundo lugar, a tener que soportar una carga de trabajo para que se necesitaría contratar a personal.

Una vez más la frustración, el cansancio y los constantes obstáculos merman nuestra moral y optimismo.


Gestión del estrés

Hay dos formas de gestionar el estrés: evitar la situación que lo genera y/o focalizar nuestras fuerzas en la forma en la que reaccionamos al estrés. Partiendo de la base de que NO PODEMOS MODIFICAR nuestro entorno laboral (al menos que decidas un cambio radical de sector) ni a las personas con las que intervenimos; la opción factible para evitar quemarnos es centrarnos en los hábitos y habilidades que dependen por entero de nosotr@s.

Problemas

Debemos obligarnos, cuando termina la jornada, a desactivar nuestro cerebro. Los problemas del trabajo son para el trabajo; y debemos dejarlos encerrados allí, en una cajita, hasta la mañana siguiente. De lo contrario, la desazón, la angustia y el malestar acabarán por afectar a nuestra salud y calidad de vida. SOLUCIÓN: LLena tu tiempo libre de actividades que te tengan la mente ocupada, te hagan feliz y te permitan hacer más llevadera la carga. Deporte, lectura, familia, bricolaje… ¡el límite lo pones tú!

Vacaciones

Las vacaciones son las que son; ni más ni menos. No podemos estar todo el año pensando en las vacaciones porque ocurren dos cosas. La primera, una vez que terminan el agobio se dispara y sufrimos depresión postvacacional; y la segunda, es que ni las disfrutamos ni nos compensa a nivel de salud. SOLUCIÓN: Dedícate un día a la semana para ti, para mimarte; haz planes durante todo el año. No tienes que irte a París, Bali o Maldivas. Disfruta del encanto de tu entorno y desconecta.

Manejo del estrés

Salir de trabajar y planificar el resto de tu tiempo orientado a no pensar en el usuario fulanito, o la usaria menganita, puede ser la parte más fácil; pero al día siguiente te seguirán esperando los problemas. Es ahí donde debes concentrar tus energías para mantener la calma y no sentirse desbordado por las circunstancias. A muchos profesionales le funcionan las técnicas de relajación que consisten en la respiración profunda, la aceptación de lo inevitable y la visualización del tercer ojo (habitual en yoga; supone vaciar la mente y con los ojos cerrados, marcar nuestra vista en el entrecejo).

Otra técnica es la llamada “inoculación del estrés”; muy habitual entre los deportistas de élite y que cuenta con un gran reconocimiento por su efectividad. De modo simplificado, se trata de exponernos al estrés para habituarnos a él y encontrar formas de hacerle frente. Al principio se visualizan las situaciones estresantes para buscar qué nos funciona para evitar que nos afecte y, poco a poco, se van poniendo en práctica hasta conseguir encontrar el equilibrio.


El síndrome de burnout es habitual entre los profesionales del trabajo social; por ello, se hace indispensable educar desde las universidades, colegios profesionales y demás plataformas para que seamos conscientes de sus síntomas, las formas de prevenirlo y cómo manejarlo una vez que se ha presentado. Y tú, ¿cómo te cuidas?

*Nota: Hablar del síndrome de burnout es hacerlo de la parte menos amable de la profesión; la que nos lleva al límite físico, psicológico y emocional. La profesión también tiene una cara amable (la que amamos y la que nos empuja a dedicarnos a esto), pero no era pertinente para el tema que aquí se trata.
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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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