4 enseñanzas de Gandhi que defiende el Trabajo Social

Mohandas Karamchand Gandhi, conocido como Mahatma (gran espíritu) fue un líder político y espiritual pionero en la práctica del Satyagraha; la resistencia a la tiranía a través de la desobediencia civil masiva no violenta. Entre sus acciones, estuvo liderar campañas a escala nacional para mitigar la pobreza, expandir los derechos de las mujeres, crear armonía religiosa y étnica, y eliminar las injusticias del sistema de castas. Su labor como defensor de los derechos humanos es ampliamente reconocida; valorado como fuente de inspiración por figuras tan importantes en la defensa de los derechos civiles como Martin Luther King Jr. y Nelson Mandela.


Siempre ha sido un misterio para mí; cómo puede haber hombres personas que se sientan honradas con la humillación de sus semejantes.

Si algo carecteriza a nuestra profesión es la lucha constante para que los derechos humanos sean respetados. Día a día nos enfrentamos a situaciónes dolorosas y complicadas en las que individuos ejercen su poder para humillar y menospreciar a los demás. Concienciamos, educamos y peleamos para que la tolerancia y la igualdad sean valores fundamentales de nuestra sociedad.

Vive más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir.

Si tuviera que resumir en pocas palabras esta frase, sin duda, diría JUSTICIA SOCIAL. El reparto equitativo de los recursos, mediante un ejercicio basado en la eficacia y la eficiencia; amparados en la sostenibilidad, nos llevará a una sociedad más justa en las que los ricos dejarán de ser más ricos, mientras los pobres se hacen más pobres. No es una lucha contra el poder, el esfuerzo y la riqueza; no es menospreciar al que con su trabajo duro alcanza un acomodado nivel de vida. ES luchar contra los privilegios que perpetúan las diferencias y desigualdades  condenando a millones de personas a vivir a la sombra de unas pocas.

Sé el cambio que quieras ver en el mundo.

Tengo la fuerte convicción de que el mundo puede cambiar, pero no va a hacerlo solo. Para ello, se necesita gente capaz de promover valores positivos; gente que deje de arreglar el mundo desde la comodidad de la barra de un bar; gente que marque la diferencia en su día a día para que otros tengan la oportunidad de contagiarse de ese espíritu de cambio.

Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos.

Me recuerda al poema de Martin Niemöller (atribuido a Bertolt Brecht) titulado “Los indiferentes”. Audio de Jesús S. Medina

El poema pueda dar un mensaje de “ayuda a los demás, si algún día quieres que te ayuden a ti”; en lugar de promover el valor de ayudar a los demás como compromiso con el bien común. Sin embargo, puede servir como herramienta para despertar conciencias; e iniciar el camino que rompa con la pasividad y la comodidad de mirar hacia otro lado.


Desde nuestra profesión, siempre hemos promovido el compromiso, la implicación, la no-indiferencia; la importancia de no cruzarnos de brazos ante la violencia o las injusticias mucho antes que Gandhi se irigiera como lider espiritual; pero hoy, coincidiendo que se conmemora su muerte y se celebra el día de la paz y la no violencia, cabe recordad algo. Sus enseñanzas y los valores de nuestro código deontológico confluyen, a pesar de los matices, en un objetivo común; la defensa de los derechos humanos. Y sólo a través de esto, lograremos que el mundo sea un lugar mejor.

Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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