Autora Invitada | Ana Muñoz Cubero

Ana Muñoz es periodista y desde 2013 administra un blog donde comparte sus escritos, los cuales cuentan con un estilo muy cuidado. Nuestra pequeña colaboración consiste -para los que no conozcan el “guest-posting”– en cederle un espacio en mi blog para compartir un post de su autoría, al tiempo que yo escribo un texto en el suyo.

PD: Si hay algún autor/a interesado/a en este tipo de colaboraciones, sólo tiene que escribirme al email info@annabelnavarro.com


 

Ana Muñoz

“Soy periodista. En 2013, cree contarenbreve.blogspot.com.es y desde hace meses estoy bastante implicada en este proyecto, por ahora vocacional.

Siempre me recuerdo escribiendo, como señalo en algunas presentaciones; atrapada entre palabras desde que recuerdo. A través del blog ContarEnBreve, invito a enredar con historias para compartir y hacerlas vivir.”

Podéis conocer más sobre la autora y su trabajo en Twitter y Google+


Trabajar en vivir sin trabajo

El reloj analógico del salón estaba parado, marcaba las once y cinco, formando un perfecto triángulo isósceles. Ese reloj era una metáfora perfecta de su vida detenida. Si bien lo cotidiano era un no parar, ella sentía que tal actividad era pura ironía porque su mente enviaba desidia hacia cada neurona.

El castigo de la crisis retumbó feroz dejándola sin empleo y de un minuto a otro la valía, el reconocimiento y el saber profesional corrieron calle abajo como corre el agua torrencial de la lluvia cuesta bajo hasta hundirse en el río del olvido. A partir de entonces tuvo que trabajar en vivir sin trabajo y esa tarea se hizo compañera de las mañanas, las tardes, los días, las semanas, los meses y los años; costumbre que fue rumiada como una pasta indigesta, aborrecible, amarga y difícil de tragar. Cayó el telón que puso fin a una obra y comenzó sin permiso otra cuyo guión ya no le pertenecía.

Controlar el desánimo, batallar contra los indicios de la depresión y espantar el mal ánimo pasaron a ser hitos destacados en la agenda cotidiana y entre lo peor estaba hacerse con los rebeldes quehaceres domésticos. Esas tediosas, terribles, reiteradas e ingratas faenas que no entrañaban nada de poética y que se alimentaban con hartazgo de toda la paciencia y la calma con la que intentaba levantarse cada mañana.

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Redacción: Ana Muñoz Cubero

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