#TrabajoSocial | Vulnerabilidad y Exclusión Social desde la Perspectiva de Género

El concepto «feminización de la pobreza» se refiere al hecho de que la pobreza afecta, con más frecuencia, a las mujeres; según José María Tortosa (Universidad de Alicante). Tal como recoge en su tesis “Feminizacion de la pobreza y perspectiva de genero, la Comisión de la Situación Jurídica y Social de la Mujer, organismo que forma parte del sistema de las Naciones Unidas, reconocía ya en 2009 que «las crisis financieras y económicas» tenían «efectos particulares sobre las cuestiones de género y constituían una carga desproporcionada para las mujeres.

La feminización de la pobreza: conceptualizaciones actuales y potencialidades analíticas

Paula Lucía Aguilar (Universidad de Buenos Aires (UBA) según su artículo “La feminización de la pobreza: conceptualizaciones actuales y potencialidades analíticas”, los autores Medeiros y Costa proponen una aproximación analítica a la definición de “feminización de la pobreza”. Para estos autores, la “feminización” de la pobreza es “un cambio en los niveles de pobreza que muestra una tendencia en contra de las mujeres o de los hogares a cargo de mujeres”; pero hacer un análisis desde esta única perspectiva no es suficiente para comprender la complejidad de este problema social y proponen actuar a partir de pensar una “feminización de las causas” de la pobreza.

Conocer cuál es el perfil socieconómico, cultural y la estructura familiar de las mujeres que acuden demandando ayudas a los Servicios Sociales Comunitarios es un paso primordial para entender las causas que provocan la feminización de la pobreza y, por tanto, los aspectos a abordar mediante políticas públicas de igualdad. La desestructuración familiar, como un fenómeno característico de los hogares monomarentales; dificultades de las mujeres para lograr un empleo, o estabilidad laboral, o salarios suficientes; mujeres dependientes de los sueldos de sus compañeros; mujeres que viven una división tradicional del trabajo en los hogares… son cuestiones a tener en cuenta en la elaboración de intervenciones desde la perspectiva de género, por tanto, no deberán ser obviadas en la confección de un cuestionario para determinar la tipología de las mujeres y sus familias.

Rosa Cobo, profesora de Sociología de la Universidad de A Coruña, y Luisa Posada, profesora de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, señalan que uno de los lenguajes que habla el feminismo en la bisagra de los siglos XX y XXI es el de las políticas públicas de igualdad, orientadas a reducir las desigualdades económicas y a debilitar las jerarquías. Hasta la fecha no se han encontrado otras políticas que debiliten tanto la explotación económica y la subordinación social que las medidas de acción positiva.

Teniendo en cuenta que en Andalucía casi el 60% de los usuarios que acuden a lso Servicios Sociales son mujeres (Memoria SIUSS 2012); desarrollar programas complementarios a las ayudas económicas municipales que actúen desde la perspectiva de género se hace fundamental para reducir las brechas económicas que separan tanto a hombres como a mujeres; condenando a estas últimas a situaciones de vulnerabilidad y exclusión social.

Según Irene López Méndez (consultora especialista en Cooperación Internacional y Políticas de Género) en su manual sobre “El enfoque de género en la intervención social” editado por Cruz Roja, una perspectiva o mirada de género es aquella que tiene en cuenta las diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres existentes en la realidad. Es decir, visibiliza el modo en que el género puede afectar la vida y las oportunidades de las personas para resolver sus problemas y dificultades.

Teresa Kleba Lisboa (Universidade Federal de Santa Catarina (Brasil) indica en su ensayo sobre “Políticas Públicas con transversalidad de género” que según la Organización Mundial de la Salud, «equidad de género» significa equilibrio y justicia en la distribución de beneficios, poder, recursos y responsabilidades entre mujeres y varones. El concepto reconoce que ambos presentan diferentes necesidades humanas e igualdad de derechos; sin embargo, a diario tienen vivencias diferenciadas sobre el acceso y el control de los recursos públicos, por este motivo, estas diferencias deben ser abordadas para rectificar el desequilibrio entre los sexos.

Teresa Kleba Lisboa afirma que en relación a las luchas y conquistas que todavía se vislumbran en el horizonte de nuestra práctica, como profesionales de Trabajo Social podemos estar atentas a las siguientes estrategias: 1) sensibilizar gestores y gestoras públicas para comprender la necesidad de políticas públicas con enfoque de género que sean transversales, interseccionales e intersectoriales en la administración municipal; 2) proponer estrategias de articulación para los movimientos de mujeres, movimientos feministas, Consejos Municipales y Estaduales de los Derechos de la Mujer, Conferencias, etc., con el objetivo de que pongan más énfasis en la propuesta y ejecución de políticas públicas que contemplen la equidad de género; 3) atender las demandas de las mujeres excluidas de los derechos mínimos, con políticas públicas con enfoque de género ya existentes en los municipios, 4) y, finalmente, discutir, con el colectivo de profesionales de Trabajo Social (y en el espacio académico), la importancia del enfoque interdisciplinar para la comprensión de las diferentes expresiones de la cuestión social con las cuales nos enfrentamos en lo cotidiano de nuestra práctica.

La perspectiva de género en la intervención social nos permite conocer mejor la vida de las personas y sus problemas; además de permitirnos adaptar las intervenciones para promover una mayor igualdad entre mujeres y hombres.

Redacción: Annabel Navarro.

TFG Trabajo Social

Deja un comentario