Trabajadores secuestrados, una práctica habitual en España

La primera vez que oí hablar sobre este tema fue hace unos años, al inicio de la crisis. La empresa estaba ahogada en deudas y el empresario no tuvo otra brillante idea que esfumarse sin dar señales de vida. Los trabajadores se encontraban en la tesitura de no cobrar ni poder solicitar prestaciones ni trabajar en otras empresas porque seguían dados de alta; secuestrados por un empresario a la fuga.

En los últimos meses, me llegó de nuevo el tema y recordé la historia del “fugitivo”; pensé que sería algo puntual, pero hasta en dos ocasiones más me han relatado el mismo problema.

Carlos (N.F): peón de construcción de 42 años, casado y con dos hijos. SECUESTRADO

“Llevaba desde 2012 sin trabajar. He hecho algunos trabajos sin asegurar para sacar algo de dinero; mis hijos tienen que comer y la hipoteca no se paga sola. Mi mujer trabajaba en una empresa que cerró y se ha dedicado a limpiar algunas casas; pero ya no hay trabajo ni de eso. En enero me surgió la posibilidad de trabajar en una obra y no lo pensé. Cada día nos reuníamos la cuadrilla en un punto de encuentro y nos desplazábamos juntos a otra localidad. Me pagaron sólo diez días y después de eso nada; ni dinero ni trabajo ni encargado. Ahora no pueden de darme de alta en ninguna empresa porque legalmente sigo trabajando. En el INEM me dicen que no pueden o no quieren hacer nada. Ya no se qué hacer. Esto no va a acabar bien”

María (N.F): cuidadora canina de 31 años, madre soltera con un hijo. SECUESTRADA

“Estaba cansada de echar curriculums y nada. Hace unos meses me salió trabajo en un protectora de animales; adoro a los perros, así que me hizo mucha ilusión. Me pagaron los primeros meses, pero desde hace cuatro o cinco meses nada; de vez en cuando me dan algo. Ni me pagan ni me dan de baja, así que no puedo buscar otra cosa. He aguantado tanto por los animales, si me voy no sé qué harán con ellos; no quiero pensarlo. Tengo la esperanza de recuperar mi dinero”

La mujer de Julián (N.F): ambos parados de larga duración con una hija. SECUESTRADOS

Julián empezó a trabajar y no hubo ningún problema. Entregó sus papeles, le dieron de alta, nunca le llamaron la atención ni le pusieron pegas. Habían acordado que le pagarían por semanas. Cuando llegó el día de cobro y no le pagaron, él se despidió. No iba a trabajar gratis teniendo una niña y la casa. A la semana le salió otro trabajo, estábamos muy contentos, pero no pudieron darle de alta porque seguía “trabajando” para otra empresa. El que era su jefe ha desaparecido. Estamos hartos de preguntar por todos lados y nadie sabe nada. ¿Y mientras cómo vivimos? ¡Es una vergüenza!

Por desgracia parece ser una práctica habitual que vuelve a estar en alza (o quizás no ha dejado de hacerse), si eres un trabajador secuestrado quizás te interese esto:

En el INEM no pueden hacer nada; pero…

  • El empresario está obligado a solicitar el alta, la baja y a comunicar las variaciones de datos de todos sus trabajadores. Esta obligación la puede asumir, de mutuo acuerdo, el trabajador que realice una actividad laboral inferior a 60 horas al mes por empleador.
  • Los empresarios están obligados a comunicar el alta, la baja o la variación de datos de los trabajadores que presten servicios en su empresa. En caso de no hacerlo podrá hacerlo el trabajador  directamente en la Tesorería General de la Seguridad Social.

Fuente: Seguridad Social

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