Velkommen #microrrelato #microsonrisa

Estaba bastante asustada, aunque mi orgullo me impidiera reconocerlo. Era mi primera vez allí por una razón como la que me había empujado a salir de la cama en mitad de la noche. Podía sentir como el corazón palpitaba en mis oídos en un intento por suplicarme que saliéramos corriendo antes de que fuera demasiado tarde. Zarandeé la cabeza. “No seas absurda, Marieta”, me dije a mí misma en un vano intento por insuflarme algo de valor.

Había leído historias horribles sobre aquel sitio, me habían contado anécdotas que harían esconderse al más temerario de los superhéroes y visto vídeos que hacían que tu estómago suplicara un poco de clemencia; y ahora, yo estaba allí… preguntándome cuál sería el siguiente paso. Alguien me dio la bienvenida, me acompañó a una sala y, lo siguiente que recuerdo, es que todo se volvió negro.

Unos toquecitos en mis mejillas me sacaron de mi letargo. Entre la nebulosa que rodeaba mis ojos, al fin, pude verlo. Pequeño, sonrosado y medio calvo. “Kareb”, nombré entre lágrimas. Él bostezó en medio de una sonrisa; después de nueve meses imaginándonos, él me había reconocido y yo no podía ser más feliz.

Microrrelato para el concurso SWEEK – Palabra de la semana “Sonrisa”

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