Las historias de Annie | Mi segunda forma de expresión favorita

Hace tiempo leí una entrevista a Joël Dicker. El autor fue rechazado por varias editoriales hasta que parió ‘La verdad del caso Harry Quebert’ y su éxito fue mundial. Respecto a este hecho, dijo: Ese rechazo y esa insistencia descubre que yo escribo por placer, más allá de que me publiquen o no.

Una media sonrisa se dibujó en mi cara y me dije: bien, no soy la única loca; y es que, como he dicho en muchas ocasiones, escribir es mi terapia favorita. Con siete años ya garabateaba cuentos; con once, afloró mi faceta de poeta; durante toda mi adolescencia fue el antídoto para todo el caos que las hormonas y el descubrimiento de los chicos provocaron en mi existencia; y tiempo después, y hasta la fecha, el instrumento perfecto para ser yo en toda mi esencia.

Desde que decidí dar el paso de autopublicar mis historias, he escrito 6 novelas y 5 bajo seudónimo, algunas gustan más y otras menos; pero poco a poco voy puliendo mi estilo y tratando que el resultado final sea aceptable, un proceso de aprendizaje con el que disfruto desarrollando mi creatividad. Actualmente, tengo dos proyectos entre manos y varios borradores a la espera; el punto final de esta etapa lo pondrán las circunstancias y la hegemonía de mis otras responsabilidades, pero lo que sí tengo claro es que sea de manera pública o privada, vivir mil vidas a través de mis personajes, analizar el mundo desde mi prisma personal, desahogar mis frustraciones o miedos mediante las letras es algo intrínseco a mi persona, como que soy morena o tengo los ojos color miel.

No es escribir por escribir, es escribir porque hacerlo te hace feliz. Me siento cómoda siendo indie, escribiendo una historia tras otra y disfrutando del proceso y el marketing, mientras me ocupo de otros menesteres. Obviamente ser top a nadie le desagrada, pero no me cierro a que esa sea mi única meta cuando el simple hecho de dar vida a nuevas criaturas o compartir mis pensamientos, sea algo que me aligera el alma y me roba una sonrisa; sin duda, mi mejor medicina para los tiempos tan convulsos que nos han tocado vivir. Por eso me cuesta empatizar cuando autores con una sola novela en el mercado y tras cinco años de su publicación, no lanzan otra porque la primera no ha cumplido con los beneficios que se habían marcado. Es una pena que los que leemos sin pensar en el apellido editorial, dejemos de tener la oportunidad de leerlos y descubrir nuevos talentos.

Quizás el problema sea que soy una ilusa y soy feliz con ver mis novelas en Amazon, estar entre los más vendidos o populares de vez en cuando y sacar algo de dinero para cubrir mis gastos. Si mi futura novela non nata siguiera los pasos de Dicker, se colara en el top 10 y viniera acompañada de una propuesta editorial, ¿la dejaría pasar? Los dos sabemos la respuesta, sin embargo, la aventura de escribir se ha convertido en un pequeño placer al que no estoy dispuesta a renunciar fácilmente; porque tal vez nunca sea escritora, pero escribir siempre será mi segunda forma de expresión favorita, por supuesto, después de besar.

Safe Creative Datos de registro - Mozilla Firefox

Deja un comentario