La Europa de la vergüenza

La Europa de la vergüenza

6000 millones de euros; ese es el precio que Europa ha pagado para borrar su problema y limpiar sus costas. La mejor forma de aliviar sus conciencias, mientras miran hacia otro lado. Europa paga y Turquía se encarga del trabajo sucio: condenar a miles de refugiados a un futuro incierto, porque no han sabido dar una respuesta; ni siquiera lo han intentado. Se han limitado a reforzar fronteras (con el consiguiente coste económico) en lugar de invertir ese dinero en dar soluciones reales y efectivas. ¿Qué esperar de una Europa que no ha sabido resolver una crisis económica en la que llevamos inmersos 8 años? Una crisis a la que han “atacado” anteponiendo sus bolsillos, sus sillas y los bancos a las personas.

El Pacto de la Vergüenza. Un acuerdo que pisotea la Convención de Ginebra y orina sobre la Declaración de los Derechos Humanos. Algo curioso teniendo en cuenta lo sucedido hace unos meses. En 2015, se conmemoraba el 70 aniversario del fin de la guerra más atroz, cruel e inhumana de toda la historia de la humanidad; una guerra que propició la fundación de la ONU y la posterior Declaración de DDHH para mantener la paz, la seguridad y la cooperación internacional, y que no volvieran a producirse escenas como las vividas durante la II Guerra Mundial. Las redes se llenaban de denuncias y de imágenes que no sólo herían la sensibilidad sino también la conciencia. Todos hablaban de “vergüenza ajena” y de cuánto habíamos evolucionado. Y repito, algo curioso, teniendo en cuenta las últimas acciones de Europa y la proliferación de actos y asociaciones de fuerte índole xenófobo.

Nos hemos olvidado de valores básicos: tolerancia, respeto, cooperación, libertades humanas… todas incluidas en un papel mojado como es la Declaración. Nos dejamos llevar por el miedo al que es diferente, al que piensa distinto, al que reza a un Dios que no es el nuestro, o al que simplemente no cree. Hemos reordenado nuestras prioridades relegando al final de la lista la cualidad que nos distingue como seres humanos: pensar por qué sufrimos y cómo podemos evitarlo. Hemos dejado que el miedo domine nuestras vidas y no hay peor delito que condenar a los demás por nuestros fallos.

Redacción: Annabel Navarro

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