La demonización del feminismo: el estigma a eliminar

Hace un rato ojeando las noticias leí “Un grupo feminista ‘asalta’ el Primark contra la talla 38”;
ya con ese titular pensé que era parte del sensacionalismo del periódico, por lo que leí la noticia.

Como podéis leer por vosotros/as mismos/as, el artículo no ahonda mucho en el tema; se limita a narrar lo sucedido y atribuirlo al colectivo Mujeres en pie de guerra -al que no tengo el gusto de conocer-.

Si me baso, exclusivamente, en esa información -escueta y que no profundiza- no puedo estar más que enfadada y ofendida.

cuetdv4waae-aokEl feminismo es un movimiento inclusivo que busca el empoderamiento de la mujer con el fin de alcanzar la paridad entre hombres y mujeres, y romper con los estereotipos impuestos por el patriarcado; “normas establecidas” que perjudican tanto a hombres como a mujeres.

Las mujeres somos bellas con la talla 34, 36, 38 o 48; no tenemos que sentirnos culpables por nuestro peso ni marginadas por disfrutar comiendo, pero tampoco por querer cuidarnos. Uno de los principios del feminismo es que la mujer sea dueña de su vida, de su cuerpo, de su tiempo y de sus decisiones. Respetemos.

Lo que más me molesta del asunto y de los numerosos comentarios al respecto, es la demonización del concepto y cómo se malinterpreta y da un uso incorrecto; algo que no sólo afecta a la esencia del movimiento sino a las mujeres -sí, y hombres-.

El antónimo de machismo, NO es feminismo; es hembrismo

El mayor logro del machismo es hacernos creer que el feminismo no es necesario y que la igualdad está ya alcanzada, no contribuyamos a su campaña de desprestigio enturbiando los valores del feminismo ni subiéndonos al carro de la demonización. No usemos la palabra feminazi, cuando hablamos de “machismo femenino” o del feminismo “radical” cuando lo realmente adecuado es decir hembrismo (misandria); no usemos contra el feminismo, los instrumentos que el machismo usa para atacarlo porque contribuimos a que el fondo del feminismo se desdibuje.

El feminismo ha obtenido muchos logros, pero una de sus asignaturas pendientes es reivindicar lo que es y lo que no es; y no permitir que se demonice, criminalice o se asuma que ya no es necesario.

Redacción: Annabel Navarro.

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