Fases creativas: el fast draft y el clean word.

Fases creativas: el fast draft y el clean word.

¿Conocéis el término fast draft? Su traducción literal es “borrador rápido”. Yo lo he ensalzado para explicar una de las fases creativas en las que más extraterrestre me siento; ya que supone cerrar los ojos, ver la imagen en tu mente y teclear… Sí, los autores somos raros.

Un “fast draft” es un borrador rápido que el autor hace en la primera fase creativa y en la cual se limita a teclear las letras sin mirar el teclado, a veces con la vista perdida, sin pensar en reglas ortográficas, olvidando a veces incluso usar la barra espaciadora… con el único objetivo de dejar fluir la historia y crear los personajes. En las posteriores fases, se pule la novela, se reestructura la historia y se corrige.

Tanto la primera (fast draft) como la última fase (a la que llamaremos clean word, por eso de limpiar errores y dejar las palabras impolutas) son, en mi opinión, las fases en las que los autores más dificultades encontramos. Lograr extraerse del mundo y formar parte de tu historia para teclear como si no hubiera un mañana o conseguir convertirte en un autocorrector no-profesional decente son dos actividades de riesgo que pueden acabar dando lugar al maldito “efecto Navarro”.

¿Cómo solventar los sesgos de nuestra actividad? 

Fast draft– elige un momento del día en que más inspirado te sientas, no haya ruidos alrededor y estés solo en casa. Ponte delante del teclado, sueña despierto dejando la vista perdida y la mente activa, y teclea, teclea, teclea… lo único que importa son las letras. Te sorprenderás con el resultado.

Clean word– sé que superar el efecto visión viciada para personas tan ansiosas e impacientes como yo es de una complejidad pasmosa; pero hay pequeños trucos que me sirven (aunque todavía se me escapen algunas meteduras de pata).

  • No abuses del fast draft si luego no vas a tener la paciencia de corregir uno por uno todos los errores cometidos.
  • Corrige página por página en cada relectura.
  • Pide a un lector ajeno a la novela que la lea.
  • El consejo ESTRELLA: Si no tienes ayuda externa, lo más práctico es guardar tu novela terminada en un cajón una carpeta de tu PC y olvídate de ella. Empieza otra historia hasta que la termines. ¿Has puesto el punto y final? Retoma la novela que guardaste. Descubrirás cuántos errores habías pasado por alto.

Espero que os hayan servido estos pequeños consejos. A mí escribir estos post me ayuda a crear una metodología de trabajo propia que me permita improvisar menos y perfeccionar o pulir mis trabajos autopublicados. Redactar los pasos que hago, o debería hacer, me sirve para crear mi propio esquema mental y ser menos “novel”. Son “consejos a mí mismo” o los llamados “Tips myself”.

Nos seguimos leyendo.

Deja un comentario