EXTINCIÓN (film) | ¿Y si el mundo se acabara mañana?

La película

Tras la cancelación de su estreno en la gran plantalla por Universal Pictures, Netflix adquirió los derechos de EXTINCIÓN convirtiéndola en uno de sus estrenos del verano.

Argumento

Un padre que sueña sin cesar con una invasión alienígena afrontará su peor pesadilla cuando una fuerza extraterrestre empieza a acabar con la vida en la Tierra. ¿Está a punto de producirse la extinción de la especie?

Crítica de EXTINCIÓN

Un comienzo carente de ritmo y confuso, en el que se respira la conspiración en el ambiente, termina dando paso a una lucha por la supervivencia y por proteger a la familia. Una huida tensa y dinámica perturbada por las actitudes estridentes de las dos niñas; y la poca inclusión de la mujer en la lucha (a excepción de una ocasión, me llevé todo el tiempo pensando… ¡Dale un arma!) Por suerte, a medida que la cinta avanza se vuelve más emocionante llegando a su culmen cuando revela el quid de la trama.

Personas VS Personas

Aunque EXTINCIÓN podría ser catalogada como una más del montón para ver en una tarde de aburrimiento, la razón de mi reseña es el mensaje que subyace en ella; un intento por remover conciencias jugando con el género de la ciencia ficción. Algunos se centrarán en los límites de la tecnología y la inteligencia artificial, yo no puedo evitar ver su denuncia social. Un mensaje tan necesario en estos momentos donde surgen voces contrarias a la inmigración, se plantea la necesidad de levantar fronteras o se recurre a enjaular niños. A continuación, os dejo algunos fragmentos destacables de la película.

“Los genocidios se producen porque una raza piensa que es superior a otra. ¿Qué nos hace mejor que ellos?”

Nacemos, amamos, crecemos y morimos. Con otra carcasa, con otras circunstancias; pero, en definitiva, con los mismo miedos y aspiraciones. ¿Realmente nos creemos superiores por ser más blancos, más hombres, más rubios? ¿No acaba por ser ese argumentario supremacista tan ridículo como surrealista? Una forma de compensar las carencias y ocultar los miedos que provoca maximizar las diferencias biológicas o culturales como si estas fueran un peligro, algo de lo que huir o atacar.

+ ¿Y luego qué? ¿Prestaciones sociales? ¿El derecho a casarse? ¿Dónde se pararán? Roban nuestros trabajos, haciendo peligrar nuestras vidas. Hace días uno de ellos mandó al hospital a uno de los nuestros. – Fue en defensa propia. Sabemos que un grupo le atacó y un médico del hospital dijo que él no los había provocado.

Si hubiera estado, por ejemplo, en la cocina y oyera de fondo estas líneas, bien podría haber pensado que se trataba de un debate sobre los extranjeros o la crisis migratoria. Personalmente, estoy asqueada de leer y oír como la gente defiende las posturas antimigratorias alegando que “nos roban”, “primero los de aquí” o “se aprovechan de nuestros recursos”. Me resulta cansado, agotador e indignante ver como se llenan las redes de bulos y frases vacías de contenido. Ignoran que los inmigrantes suelen cubrir los puestos que nadie quiere, que las prestaciones sociales no se las regalan ni tienen pase VIP, las ayudas no se conceden por nacionalidad y sí por circunstancias, se financian por impuestos tales como el IVA, ese que todos (incluso ellos) pagamos por el simple hecho de consumir. Pero nada importa, el enemigo es el que viene de fuera sin pararnos a pensar que el auténtico enemigo lleva traje y corbata y está sentado en lo más alto, ocupando una silla, gastándose NUESTRO dinero, mientras el común de los mortales pagamos sus excesos.

Echásteis a mis abuelos de aquí. Yo ni había nacido. Ocurrió hace cincuenta años. Nos echásteis de nuestro hogar y nos dejásteis sin nada. Nos dijeron que eráis monstruos, salvajes. Era solo una versión de la historia. Ahora lo sé. ¿Por qué os ayudo? Porque nadie me dijo que vendría a matar niños ni a familias. No es lo que vine a hacer.

 

Nuestro mundo sigue moviéndose, cambiando, evolucionando, como nosotros. Ahora sé quien soy. Conozco a mi enemigo. No somos tan distintos. Tal vez, si otros pudieran verlo, tendríamos un futuro después de todo.

De todas las ciencias de las que se nutre el trabajo social, la sociología me parece de las más fascinantes. Hablar del ser humano es hablar de un ser social con tendencia a formar grupos para subsistir. Cuando se habla de la creación de los mismos, se menciona que los grupos se desarrollan buscando aspectos comunes que unen y no separan. ¿No sería todo más sencillo y fructífero si empezaramos a concevirnos como seres de un lugar llamado mundo? ¿Personas que conviven con otras personas?


Redacción: Annabel Navarro

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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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