Fermín no tiene quien le quiera

La toxicomanía, tal como define el Oxford Dictionaries, es el hábito de consumir drogas, del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica o incluso fisiológica.


El caso de Fermín

Fermín tiene 52 años; hace cinco murió su mujer y su vida cambió por completo. No solo perdió a su compañera de viaje, también comenzó a consumir estupefacientes y alcohol como antídoto al dolor que suponía estar completamente solo en este mundo. Sin amigos ni familia, empujado por una fuerte depresión, Fermín fue adentrándose más y más en el profundo pozo de las drogas. Su estado mental y de ebriedad disparó las alarmas en el pequeño pueblo donde reside, cuyos paisanos optaron por dar de lado al veterano carpintero.

Hoy dice no consumir drogas, aunque es habitual verlo perjudicado a horas tempranas del día. Le cuesta centrarse, hilar frases completas, su salud es delicada y, sin embargo, lo que más le atormenta es la exclusión que ha sufrido por parte de sus vecinos.

Ya nadie lo saluda cuando pasea por la plaza del ayuntamiento; ni le encargan trabajos porque dejó de cumplir plazos y comenzó a gastarse el dinero de los adelantos en más drogas y alcohol; nadie sabe cómo subsiste, si paga sus facturas o si tiene en el frigorífico algo más que latas de cerveza; a Fermín ya nadie le llama Don…

El carpintero está solo en el mundo y esa soledad le destruye poco a poco por dentro; un daño casi tan irreparable como el que le hacen los opiacios que mezcla con whiskey cada tarde cuando llega la puesta de sol.


Consecuencias del consumo de alcohol y drogas

El consumo continuado de alcohol y drogas genera alteraciones a nivel psicológico, físico y social que van desde los desajustes cerebrales, la alteración del humor, problemas cardiovasculares, debilitamiento del sistema inmune, problemas respiratorios, prácticas antisociales, bajo rendimiento laboral, irascibilidad y demás alteraciones que afectan a la salud y a la relación con las personas y su entorno.

A nivel social, las drogas propician el aislamiento, la exclusión y la ausencia de una red de apoyo extensa que le permita iniciar un tratamiento de desintoxicación exitoso.


La intervención social, algo más que una lista de tareas
  1. Dar aviso a las trabajadoras sociales del pueblo para que estén al tanto de la situación; ya sean las profesionales de servicios sociales comunitarios o de asociaciones vinculadas.
  2. Visitar a Fermín para conocer su situación socioeconómica. Quizás al primer intento, no nos abra la puerta.
  3. Facilitar e informar sobre los recursos disponibles. Centros, ayudas, programas…
  4. Invitar a participar en programas de desintoxicación y reinserción social.
  5. Asumir que Fermín puede que no acepte nuestra ayuda. Dejar las drogas no es sencillo.
  6. Reinventar cauces para lograr que Fermín logre la inclusión social.
  7. Seguimiento periódico del caso.
  8. Paciencia, mucha paciencia.
  9. Tal vez no consigamos que Fermín lleve una vida normalizada, pero si conseguimos mejorar su calidad de vida, aunque sea un poco, ya habremos ganado más que si nos quedamos de brazos cruzados.
  10. Aceptar que somos profesionales con limitaciones, recursos escasos y que, por desgracia, en muchas ocasiones las buenas intenciones, no conllevan buenos resultados.
  11. A pesar de las adversidades, no perder nunca la fe en que el mundo puede cambiar, pero no va hacerlo solo.

Redacción: Annabel Navarro.

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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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