Esos valientes machitos

Pamplona. Sabadell. Manresa. Bilbao. Las violaciones en grupo parecen haberse convertido en la última moda viral; al parecer, someter a una mujer a los placeres de varios indeseables resulta divertido, lícito y natural.


El caso de Pamplona

Cinco hombres violan a una mujer en un portal durante las fiestas de San Fermín. La humillan, se la pasan por turnos, graban y alardean de su victoria, le quitan el móvil para que no pueda pedir ayuda y la dejan tirada en la calle. Su vida reducida al valor de una colilla; un juguete sexual que ha cumplido su cometido y, luego, estorba.

Sin embargo, los jueces, en un primer momento, no veían la gravedad del delito; las feministas eran unas exageradas que buscaban protagonismo en sus fines conspiratorios contra los hombres; y ella, una inconsciente que se había arrepentido de lo que había hecho la noche anterior cuando iba de borrachera…


El caso de Sabadell

Tres hombres violan a una mujer en una navel industrial de Sabadell. La chica sale de fiesta; llegado el momento de volver a casa, emprende el camino a pie, sola, como ha hecho otras tantas veces. Por desgracia, un tipo que no conocía de nada, aprovecha la ausencia de testigos, la asalta y abusa de ella para luego secuestrarla y llevarla a una nave industrial donde él y sus amigos la obligan a mantener relaciones sexuales. Nada importan sus llantos, sus súplicas o el orín que se escapa de su cuerpo por el miedo a perder la vida… solo es un trozo de carne, sin sentimientos ni dignidad, con el que poder desfogarse.


El caso de Manresa

Seis individuos violan a una niña de 14 años, mientras el sexto disfruta masturbándose con el espectáculo. Todo ocurre en una vieja fábrica abandonada donde un grupo de menores han organizado un botellón improvisado donde beben y fuman porros lejos de las reprimendas de los adultos.

Aprovechan que ella está perturbada por lo que ha tomado para iniciar sus quince minutos de sexo, por turnos y sin tardar. Amenazan al resto con avisar a sus familias de lo que hacen allí y disfrutan de la noche en la que han conseguido a la fuerza obtener sexo.


El caso de Bilbao

El más reciente. Seis hombres violan a una mujer en Bilbao. Ella ha conocido a un chico por las redes sociales, es guapo, interesante… deciden quedar para conocerse en persona. ¡Sorpresa! Seis tipos la esperan en el parque, la retienen, la violan por turnos y le dejan propina. 17 euros por sus servicios.


Esos machitos valientes

Algo no estamos haciendo bien como sociedad si forzar a las mujeres a mantener sexo contra su voluntad es una opción a tener en cuenta y a poner en práctica por ciertos individuos; quienes, ocultos en la seguridad que le ofrece la pertenencia a un grupo, se sienten impunes y libres de hacer lo que les venga en gana.

Mujeres desprovistas de dignidad, valor y respeto, reducidas a un simple objeto para la satisfacción de los deseos de los hombres.

Especialistas apuntan a la falta de educación sexual adecuada y a la libertad de acceso a la pornografía que se tiene hoy en día gracias a Internet. Dos piezas claves que unidas generan la deshumanización de la pareja sexual, de la mujer y del acto sexual en sí.

Sin embargo, no faltan ciertos comentarios desafortunados que aseguran que la educación sexual es pornografía; algo absurdo, ya que se recurre a la simpleza, al surrealismo y a la alarma para acallar los propios traumas y desviar la atención de lo importante.

Una educación sexual adaptada y adecuada propicia: relaciones seguras, evitando el contagio de enfermedades de transmisión sexual; reduce embarazos no deseados; fomenta las relaciones respetuosas y consensuadas; desvirtualiza y elimina tabúes sobre el sexo.

Si no educamos a nuestras hijas e hijos… aprenderán de la pornografía y sus estereotipos negativos; no serán conscientes de los riesgos del sexting; no entenderán la importancia del preservativo, el respecto y el acuerdo mutuo; creerán que violar en grupo, es una opción aceptable.

Por eso es necesario que la educación sexual la impartan especialistas que orienten y guien en la seguridad y el respecto. Aunque no se quiera reconocer, los adolescentes piensan en el sexo; y no hablar de ello, es donde está el auténtico error.

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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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