El reto de España: ODS

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible — aprobada por los dirigentes mundiales en septiembre de 2015 en una cumbre histórica de las Naciones Unidas — entraron en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016. Con estos nuevos Objetivos de aplicación universal, en los próximos 15 años los países intensificarán los esfuerzos para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático garantizando, al mismo tiempo, que nadie se quede atrás.

Los nuevos objetivos presentan la singularidad de instar a todos los países, ya sean ricos, pobres o de ingresos medianos, a adoptar medidas para promover la prosperidad al tiempo que protegen el planeta.

A pesar de que los ODS no son jurídicamente obligatorios, se espera que los gobiernos los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para el logro de los 17 objetivos.

“El reto de España”

Luchar contra la pobreza, la desigualdad y por la sostenibilidad es cuestión de voluntad política, empresarial y ciudadana.

Estado

Es necesario que el Estado se implique fomentando los ODS y exigiendo el cumplimiento desde las administraciones públicas y privadas, ya que alcanzarlos supone que la riqueza del país aumente, se atraiga la inversión extranjera, la desigualdad se reduzca y la pobreza merme.

Recurrir al argumento de “no podemos hacer nada porque hay un gobierno en funciones” es escudarse en una situación que no determina la realidad, pues la concienciación y lucha hacia un desarrollo sostenible no es un asunto de hace un año. Si España tuviera un plan de desarrollo en funcionamiento, como se indicó en la anterior agenda, tras la publicación de las nuevas orientaciones para los próximos 15 años, sólo hubiera supuesto analizar resultados y solventar posibles errores.

Hay que ser conscientes de que la crisis mundial que ha azotado nuestro país y en la que todavía estamos inmersos, no sólo ha encrudecido la situación de las familias españoles, además ha desencadenado que el presupuesto destinado se haya vistado acortado considerablemente.

sdgs-button-400-pixels_esEspaña debe hacer un análisis DAFO para determinar recursos e instrumentos, dejar de invertir en estudios para conocer datos que de sobra han facilitado ONGs y ya conocemos, y ponerse manos a la obra. Debe dejar a un lado lo superfluo, gastar dinero en cartelería y acciones que no contribuyen al cambio y coordinarse con empresas (privadas y públicas), organizaciones y ciudadanos. Querer es poder y el cumplimiento de los ODS no es una cuestión de ideologías, es tener la cordura suficiente para apostar por el bien común.

Empresas

Hay muchas empresas, hablando desde un punto puramente económico, que se han dado cuenta que incluir valores sociales o medioambientales en sus acciones supone tanto un incremento positivo de la imagen de la marca como un incremento en las ventas al atraer a ciudadanos comprometidos con las causas.

Pero de nada sirve, si no hay un respaldo estatal y ciudadano para que atentar contra los derechos humanos y el medio ambiente salga tan barato.

Ciudadanos

A veces sentimos que no podemos hacer nada desde nuestro pequeño rincóncito del mundo, pero estamos muy equivocados. Desde algo tan sencillo como ser activista 2.0 podemos hacer que la maquinaría empiece a rodar e inice la marcha.

El activismo 2.0 consiste en concienciar desde RRSS sobres problemas sociales y fomentar lamucha-gente-pequena-en-lugares-pequenos-haciendo-cosas-pequenas-pueden-cambiar-el-mundo-buscar-con-google-mozilla-firefox colaboración. Retuitear campañas de ONGs, compartir acciones o artículos sobre el tema, participar en debates online… tenemos en nuestra palma de la mano un pequeño artilugio capaz de movilizar a personas de todo el mundo.

Como decía Galeano: Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo.

En definitiva, hacer posible la consecución de los objetivos de ODS es una responsabilidad conjunta desde todas las áreas de la sociedad.

Redacción: Annabel Navarro

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