El precio de la homofobia #StopHomofobia #LoveIsLove

Un hombre entra en un club gay y vacía el cargador provocando 50 muertos. Dice que es cosa de Dios, aunque él lo llama Al-lāh. Cosa de Dios, como dicen algunos curas católicos; esos tan ignorantes que olvidan que en sus propias escrituras se dice que Cristo vino no sólo para exculparnos de sus pecados; también para borrar el Antiguo Testamento -ese que pinta a un Dios vengativo- y dar validad al Nuevo, en el que Dios es misericordioso y nos insta a amarnos los unos a los otros; incluidas las p***s. Y lo digo yo que leo, que considero que la Biblia es uno de los mejores libros de la historia (de ficción o no-ficción que cada uno lo catalogue como quiera), fui a un colegio católico y ahora soy agnóstica.

Dos niñas de 13 años se suicidan porque sus padres les prohibieron su amistad por miedo a que fuesen lesbianas. Una “extraña amistad” les dijeron; y ellas no vieron otra salida que representar su particular versión de Romeo y Julieta y poner fin a sus días. Tan triste como poético, debieron pensar.

Para las parejas besarse en la boca es una manera de expresarse amor, pero lo que quizás ignoran es que con un sólo beso de diez segundos también pueden compartir hasta 80 millones de bacterias; y nadie cuando se besa o tiene sexo piensa en eso… porque es parte del amor. AMOR, un concepto universal relativo a la afinidad entre seres; creer que tu mundo es mejor, más bonito o, simplemente, menos doloroso porque esa persona (sin importar sexo, el color de la piel o procedencia) forma parte de él. El amor no debería tener límites ni imposiciones.

52 muertes por la homofobia y, en consecuencia, más de 5000 personas devastadas por la tragedia de perder a sus seres queridos por el hecho de amar a personas de su mismo sexo. La lucha por la tolerancia sigue en pie. DEP.

Foto: Giulia Filippi

Redacción: Annabel Navarro

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