El efecto Navarro

El efecto Navarro

He de ser sincera con vosotros. Tengo algo que confesaros… una negra sombra alargada se cierne sobre mi cabeza. Por más que huya o corra, siempre está ahí acechando con sus ojos acusadores. Me han diagnóstico “El efecto Navarro” y parece ser que esta tortura me va a seguir, vaya donde vaya, pase el tiempo que pase…

Tras este momento #DramaticQueen os explico a continuación qué es, cuál es su origen y mis impresiones sobre “El efecto Navarro”.

¿Qué es “El efecto Navarro”?

Dice ser de la reacción que provoca en el lector la novela de un autor novel que, llevado por la inexperiencia, el ansia por publicar, la inconsciencia, la visión viciada y demás factores, sube su novela a una plataforma de autopublicación llena de errores ortográficos generando en el lector unas ganas incontrolables de arrancarse los ojos con una cuchara (literal).

Origen

Con la primera novela que autopubliqué comentí un error imperdonable. Por equivocación, subí un “fast draft”* lleno de errores y, antes de darme cuenta de mi metedura de pata, la novela ya estaba vendida, pirateada y en las manos del lector sufridor confeso.

Consecuencias

El lector sufridor confeso me vapuleó en un foro, haciendo un show a mi costa (de acuerdo con el fondo, para nada con la forma) y, no conforme con eso, acuñó el término “el efecto Navarro” y todavía sigue coleando el tema. (Por qué zeñó, por qué)

Reflexiones

Un “fast draft” es un borrador rápido que el autor hace en la primera fase creativa y en la cual se limita a teclear las letras sin mirar el teclado, a veces con la vista perdida, sin pensar en reglas ortográficas, olvidando a veces incluso usar la barra espaciadora… con el único objetivo de dejar fluir la historia y crear los personajes. En las posteriores fases, se pule la novela, se reestructura la historia y se corrige.

¿Tuve problemas en el colegio y mi nivel educativo es el de una seta? NO; sacaba buenas notas en Lengua y Literatura y tuve optativa de Taller linguístico. ¿Suelo cometer faltas de ortografía? NO; por lo que decir que debo perderme en una cueva y alejarme todo lo posible de cualquier medio para escribir es exagerado y mezquino. ¿Mis novelas están más pulidas que hace cuatro años? SÍ. ¿Siguen conteniendo errores? SÍ; esos errores sólo los logrará solventar un corrector profesional, ya que… la visión viciada de los autores impide apreciar errores SANGRANTES y no tan sangrantes; a no ser que seas filólogo o una persona meticulosa y sosegada, obviamente, yo no soy ninguna de las dos. ¡Soy un desastre andante! (Que digo yo… que si fuera una patata pegada un bolígrafo cada vez que posteo sería declarada como arma de destrucción masiva, ¿no?)

En fin… al mal tiempo, buena cara. Y es que el que no se concuela es porque no quiere… ¿Sabías que Gabriel García Márquez cometía tantas faltas y errores que para sus correctores sufridores sus novelas eran un auténtico rompecabezas? No, no estoy diciendo que sea Gabriel García Márquez; pero es un ejemplo claro de cómo hasta los más grandes cometen errores.

¡Pasiencia mis pekeños sufridores! ¡Yo boy ha seguir escriviendo!

(¡Paciencia mis pequeños sufridores! ¡Yo voy a seguir escribiendo!)

Un comentario sobre “El efecto Navarro

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