Primer día de trabajo | Consejos para superar el miedo

¡Es tu primer día! Los comienzos no suelen ser sencillos. Por un lado, nuevos compañeros y rutinas a las que adaptarnos, nuevos retos y responsabilidades que afrontar. Por otro, la incertidumbre, el miedo al fracaso y nuestras propias limitaciones nos llevan a un estado de zozobra donde la gestión del cambio y nuestra capacidad de adaptación son claves para obtener el éxito.

Iniciar una nueva relación laboral conlleva la asunción de dos metas. La primera, con un alto componente social, que consiste en encajar en el grupo; la segunda, como factor de subsistencia, realizar nuestras funciones correctamente para hallar estabilidad.

Seamos o no conscientes de ellas, y dependiendo del tipo de trabajo y nuestras habiliades sociolaborales, lo cierto es que empezar en un nuevo lugar de trabajo puede crear cierta ansiedad. Más si cabe, si es tu primera vez como empleado/a.

*N. de la A: Son muchas las personas que me habéis pedido consejos de cara a afrontar vuestro primer día de trabajo; bien porque nunca habéis trabajo antes, o porque os cuesta empezar en un nuevo lugar. A continuación os dejo algunos consejos -desde lo más básico- que espero os sirva de ayuda.
Respira hondo y adelante

Controlar los nervios es algo que suele preocupar bastante. Para ganar confianza y calma recomiendo:

– Tomar una infusión relajante, como la tila o la valeriana, la noche anterior para dormir bien y levantarnos con buena cara. También puede ayudarnos hacer ejercicios de yoga o respiración, o escuchar música instrumental. El descanso es fundamental para rendir correctamente.

Si os quita el sueño pensar en todas las cosas que podrán salir mal y sois incapaces de liberar vuestra mente, a mí me funciona repetir un mantra. No es necesario que sea una frase profunda ni relacionada con nada: contar números o recitar las tablas de multiplicar; repetir la letra de vuestra canción favorita o algunos versos de un poema tendrá ocupada la menta y no os obsesionaréis con el tema.

– Desplazaros con tiempo suficiente. Es mejor esperar que llegar tarde; no queremos causar una mala impresión nuestro primer día. Esto nos permitirá evitar atascos y buscar la zona de aparcamientos adecuada (en el caso de no disponer de parking privado).

-¡Es tu primer día de trabajo! Y sí, precisamente es eso lo que asusta, pero recuerda que han seleccionado tu CV de entre cientos, has superado la entrevista personal y el proceso de selección. Han visto en ti el potencial suficiente para que formes parte del equipo, así que… ¡no temas! La empresa sabe que es tu primer día y lo tendrá en cuenta, créeme.

¡Toma notas!

Durante los primeros días tendrás que aprender nombres, códigos, rutinas, dinámicas de trabajo… No tengas pudor en llevar contigo una libreta donde tomar notas. Como trabajadoras solemos pensar que puede restarnos profesionalidad, sin embargo, refleja un interés por aprender y adaptarnos de manera rápida que nos otorga cierto grado de autosuficiencia e independencia que es muy valorado.

Pregunta lo que no sepas

Es mejor preguntar y asegurarnos que hacemos lo correcto, a callar por temor o verguenza y que cometamos un error que nos suponga un perjuicio que podíamos haber evitado.

Habrás oído miles de veces eso de… “nadie nace sabiendo”, pero es que no hay afirmación más popular y cierta. Todas hemos sido aprendices en algún momento de nuestra vida; aunque tengamos experiencia y formación, cada empresa es un micromundo con sus propias reglas que debemos aprender.

Baño, taquilla, aliado, horario y desayuno: si hay algo que debes aprender primero son estas cosas. Dónde está el baño, dónde dejas tus cosas, a quién le puedo preguntar lo que no sé, a qué hora se entra y se sale, y cuándo puedes desayunar/almorzar. Por norma general, el departamento de recursos humanos o la persona responsable de la bienvenida te informa de ello; pero si no lo hace, ¡pregunta!

¡Shhhh! Modo silencio

Pon tu móvil en silencio. En tu primer día necesitas estar concentrado y prestar atención a todo lo que te dicen, indican y enseñan.

No hay un segunda oportunidad para causar una primera buena impresión

Esto no quiere decir que tengas que esforzarte por ser la persona más simpática, habladora y productiva del mundo; ni mucho menos que la imagen que des en tu primer día no pueda ser mejorada/detallada con el paso de los días. Sin embargo, debes procurar sonreír, ser cordial y ajustarte en la medida de lo posible a la etiqueta de la empresa. Ser amable y agradable facilita romper el hielo para entablar contactos que puedan servirte de ayuda a lo largo de tu primer día (y en los posteriores).

Quién es quién

Es importante que conozcas la jerarquía para saber a quién dirigirte según las dudas que tengas o los problemas que aparezcan; quién es tu responsable directo; quién es la persona responsable de recursos humanos…  Esto te ayudará a ser más eficaz en tu día a día.


Redacción: Annabel Navarro.

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Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

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