¿Cómo reducir el bullying en las aulas?

El acoso escolar, o bullying, entre niños y niñas de entre 11 y 15 años ha aumentado en los últimos años, pese a situarse muy lejos de los valores extremos de Lituania o Letonia.

A raíz de la alarma social que ha suscitado el tema, se han elaborado nuevos programas y protocolos de actuación; incidiendo en la figura del menor-mediador y en el apoyo de la sociedad civil y la comunidad educativa.

bullying

Educar en derechos humanos

Enseñar a los niños y niñas sobre sus derechos y responsabilidades, y fomentar que sean los propios alumnos, guiados por un orientador, quienes establezcan unas líneas básicas de comportamiento en clase, es fundamental para eliminar la violencia en las aulas. Hace ya unos años, un estudio llevado acabo por Unicef en Reino Unido(*), puso de manifiesto que educar en Derechos Humanos ayudaba a reducir el acoso escolar, las exclusiones y el absentismo; además de mejorar las relaciones con los profesores y propiciar un ambiente distentido y propicio para el aprendizaje.

Sin prejuicios, con consecuencias

Muchas víctimas de acoso temen contar lo que viven por miedo a represalias; pero también temen que no se les crea o que su versión sea calificada de exagerada o de ser susceptible.

Debemos oír sin juzgar, investigar el asunto y acotar el asunto desde la raíz. Expulsar al acosador o darle un toque de atención es adecuado, pero insuficiente. Estas acciones deben ser parte de un programa educativo que enseñe el significado y la importancia del respeto, la tolerancia y la no-violencia.

Mediadores entre iguales

La figura del menor mediador es fundamental para arbitrar y detectar casos de acoso; un elemento básico para que el bullying no quede impune.

Coparticipación

La elaboración de los “mandamientos del buen comportamiento” por parte de los propios alumnos, con la participación de todos, no sólo servirá para hacer factible el compromiso de mantener la cordialidad en las aulas, también para tantear el ambiente y la predisposición a hacer bullying.

La coparticipación también pasa por fomentar que los observadores no mantengan una actitud pasiva y se posicionen contra el acoso y apoyen a la víctima. (Método KiVa)

Compromiso contra el bullying

La implicación de todos los agentes participantes en reducir el bullying es esencial para lograr el objetivo.

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