Actualidad | Trabas a la búsqueda de empleo

El paro es el problema mayoritario para los españoles; por lo que necesitamos que esos hombres con corbata (y ese que no la lleva) a los que pagamos por solucionar nuestros problemas, y no por jugar a repartirse sillones, dirijan sus acciones hacia la reducción del desempleo.

Las soluciones que nos dan desde la cúpula política son:

  • Una Reforma Laboral que precariza los empleos, que amplían las brechas salariales, que condena a los mayores de 40 y explota a los menores de 30.
  • Hacer la maleta, ampliar horizontes, aferrarnos al espíritu aventurero, romper lazos con la familia y forjar nuestra vida en cualquier otro lugar del país. Como si ser español* en España, significara algo.

Las ofertas de empleo escasean y las que encuentras, o eres demasiado mayor, o demasiado joven, o tienes demasiada titulación, o quieren levantar el país con el sudor de tu frente (literalmente). Te paras a reflexionar y te das cuenta de que esperar que en tu zona puedas tener un futuro y no convertirte en la generación perdida, de la que nadie parece acordarse, no es el camino para alcanzar tus metas. Decides ampliar horizontes y no poner límites geográficos. Seleccionas “zona geográfica indiferente” y cruzas los dedos. Las opciones se incrementan y por un segundo crees que la ausencia de brillantez de los políticos, se debe única y exclusivamente a tus prejuicios. Pronto acabas maldiciendo e indignándote de la inutilidad, egoísmo, cinismo y poca vergüenza de los que se rascan el ombligo en yates con dinero público.

Si quieres cambiar de residencia por motivos laborales, tienes que tener dinero para empezar tu nueva vida, pero como no hay empleo, tienes que ingeniártelas para ahorrar lo justo para iniciar el mes hasta que tu nuevo empleo en la otra punta del país te permita normalizar tu situación. Entonces comienzan a sucederse las ofertas con frases del tipo “Abstenerse de otras localidades”. “Sólo residentes en provincia”. ¿Y cómo lo haces? Con la situación de hoy, ¿cómo lo haces? Te obligan a desistir y a sentirte más inútil, indignada y humillada de lo que ya estabas; cuando los únicos que deberían ir con la cabeza gacha por la vida son los mismos que se ríen en nuestra cara, nos roban, nos vapulean y seguimos (seguís) votando.

Ser español en España, parece no significar nada; pero dar soluciones que no resuelven problemas parece ser tan typical spanish como la tortilla de patatas.

Redacción: Annabel Navarro.

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*Entiéndase como residente en el país, sin tener en cuenta origen o nacionalidad.

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