Ángel Delgado, el autor de "El lamentable descenso de Henry Norton"

Un autor todoterreno

Con 17 años gana su primer y único certamen literario de ámbito local con el relato “Gotas de Sangre”. Desde entonces escribe cuentos y relatos. En 2007 inaugura su blog “Scriptoria”, donde comparte relatos de temática muy diversa, y autopublica varios recopilatorios. Su última publicación “El lamentable desenso de Henry Norton” es su primera novela negra.

Entrevista

– ¿Cuándo comenzó tu pasión por la escritura?

La pasión o el gusanillo de crear, y cuando digo crear es crear algo decente con éxito, ocurrió cuando me empujaron a participar en un certamen del instituto, yo aún no era mayor de edad y escribí un relato largo titulado Gotas de sangre. Una especie de mezcla rara entre romanticismo, misterio y fantasía. Deleznable (risas). A raíz de aquello comencé a escribir relatos, algunos largos, como Oración matinal del justo perseguido, que se encuentra en Amazon, y otros muy cortos, todavía los conservo en una carpeta.

– ¿Cuál fue el primer libro que leíste?

No recuerdo exactamente el título, pero seguro que fue uno de la serie de Los Cinco, de Enid Blyton. Antes de aquello había leído cuentos y ojeaba cómics, claro. Además de eso recuerdo desde pequeño haber leído La guerra de las salamandras, de Karel Capek, en una edición juvenil de Bruguera, que no sé por qué rondaba por mi casa ni quién me lo regaló, porque yo tenía unos 9 o 10 años y aquel libro en tono de sátira se me escapaba de las manos por entonces.

– ¿Qué te hizo decidirte y dar el paso definitivo para ser escritor?

Bueno, por el simple hecho de escribir yo no me considero escritor. Nunca me he considerado escritor, y creo que si en el futuro pudiera vivir de ello (cosa altamente improbable) tampoco sería escritor. Sólo sería un tipo repleto de inseguridades, pero más viejo que ahora, que ya es decir (risas). No hay un momento en que me haya parado a decir que escribir es lo que más me gusta hacer. Y en realidad, pensándolo detenidamente, no sé si es lo que más me gusta de todo, eso sí, disfruto mucho haciéndolo, pero tengo muchos periodos de letargo, que por otra parte son necesarios. Lo mejor de todo esto es estar lleno de dudas y de miedos, una persona que no los tiene… no tendrá nada interesante por contar. Sin eso nada me impulsaría a escribir.

– ¿Cuál fue la reacción de tu familia y amigos cuando dijiste: “Quiero ser escritor“?

“¿Esto lo has escrito tú?” (risas) Recuerdo que fue eso lo más repetido cuando vieron el primer libro que edité. Yo no sabía si tomármelo como una pregunta efecto de la sorpresa o como una amenaza en plan: “Ángel, no lo vuelvas a hacer” (risas). Son ellos los que me llaman escritor, y yo les dejo, hay que conservar a los amigos.

– ¿Tu momento favorito para escribir?

Ese en que, estés donde estés, tienes que sacar un cuaderno o una libreta y ponerte a escribir porque te ha venido una idea para la novela que tienes en mente y no quieres dejarla pasar. Esos momentos se disfrutan de veras. Pero si me preguntas por el mejor momento para sentarme a escribir… es, sin duda alguna, por la noche, ya de madrugada, cuando todo está en silencio y el sueño aún no te vence y te ves capaz de escribir párrafo tras párrafo. En eso sí me parezco a Henry Norton, necesitamos silencio. Cuando mejor lo paso es cuando me dan las mil de la madrugada y sigo ahí golpeando las teclas.

– ¿En qué género te sientes más a gusto escribiendo? ¿Cómo definirías tu personalidad como escritor?

Pues, a pesar de haber autopublicado varios libros de cuentos cortos y uno de poesía es en la novela donde me siento más cómodo y el género que me gustaría explotar ahora. Tengo varias ideas pero no acaban de cuajar. Tendré que hacer algo para desarrollar esas historias o decantarme por algunas y desechar las otras, o transformarlas en cuentos. En cuanto a definir mi personalidad como escritor… la verdad es que no sé cómo definirme. Pocas veces estoy conforme con lo que escribo, siempre le doy varias vueltas antes de plasmarlo en el papel y luego corrijo sobre la marcha, supongo que soy muy inseguro en ese aspecto. No tengo además una temática favorita. Por ejemplo, si tuviera que escribir una novela más sobre Henry Norton, tipo novela negra, posiblemente podría hacerlo, pero no podría quedarme en la novela policíaca de por vida, acabaría dejando de escribir. Me gusta escribir de todo, cuando lo sienta y cuando me plazca.

– ¿Qué destacarías de tu experiencia como autor autopublicado?

El agotamiento (risas). Incluso pierdo peso cuando paso horas enteras frente al escritorio, en serio. Ya sea escribiendo, corrigiendo, maquetando… Tengo que tomarme esto como un divertimento y no como un trabajo. Es eso o que un editor confíe en lo que escribo y se encargue de todo el proceso ‘post escritura’ y me libere de esta carga, además de mejorar los resultados de lo que publico, claro.

– ¿Qué errores has cometido como escritor novel que hoy no cometerías?

Después de haber editado por mi cuenta varios libros tengo que decir que la ilusión y la confianza son errores, armas de doble filo. Nunca hay que dejar de empuñarlas, pero si no se hace bien te pueden provocar heridas tremendas. Espero no ser escritor nunca, ni dejar de ser novel, así no me relajo y sigo aprendiendo de mis errores.

– ¿Escribes para ti o para el futuro lector?

Siempre para mí. Aunque no voy a negar que cuando lo hago albergo dudas de si a los lectores le entusiasmarán o no lo que escribo, creo que esas dudas son habituales. Pero nunca cambio mi modo de escribir por agradar. Me ocurrió por ejemplo con El Hombre Sin Tildes, que era un cuento que debía ser escrito con cierta rima, alejado de la prosa convencional y de libros o cuentos de lecturas fluidas. No cambié la forma de esa prosa rimada por algo más fácil de leer, la historia pedía que tuviese una forma determinada, y así lo hice. Si el lector de libro fácil no lo traga, no es mi problema.

– ¿Qué crees que es imperdonable para un escritor?

Ahora mismo se me vienen a la cabeza dos: Tener faltas de ortografía y que lo que escriba no cuente nada. Los bloqueos suceden, los bloqueos no son imperdonables, mira a Henry Norton, tiene un bloqueo de años, se tira a la bebida y a cosas peores, pero el escritor que es lo guarda dentro de sí y surge cuando llega su momento. Si uno se empeña en escribir una historia y esa historia es infumable, o no sabe cómo hacerlo… lo mejor es dedicarse a otra cosa.

– ¿Cómo surgió la idea de “El lamentable descenso de Henry Norton”?

Fue durante una noche en que fui a cenar a casa de un amigo. Él miraba algo en el ordenador y yo, mientras, recordaba inicios de novelas de Paul Auster y pensaba lo que me gustaría escribir una historia ambientada en Nueva York. Entonces miré a mi amigo, que estaba tecleando algo, y empecé a imaginar a un escritor que está acabando una de sus novelas, sentado ante su máquina de escribir, y es interrumpido por una inoportuna llamada telefónica. Le pedí papel y boli a mi amigo de forma compulsiva, como tres veces seguidas (risas), y él me miró como diciendo: “¿Qué dices, loco?”, pero no dijo nada, me tendió un pliego de uno de los planos de ingeniería naval en los que trabaja y en el reverso garabateé el comienzo de la novela. Todavía lo conservo.

– ¿Con que personaje te quedarías?

Sin duda me quedaría con el protagonista, con Henry Norton. Quizás el más activo es su amigo Larry, pero no deja de ser un personaje secundario, y si lo piensas bien no muy conveniente para Henry ya que parece estancarle más en la historia que ayudarle a avanzar por ella. Todo lo construí en torno a Henry y los demás personajes orbitan alrededor, ya sea con buenos u oscuros propósitos, de modo que es algo habitual que haya dedicado más tiempo al protagonista y que sea mi favorito.

– ¿Habrá publicación de la novela en plataformas de auto-publicación?

Sí, estoy en ello, realizando algunas correcciones, lo más probable es que la edición en ebook tenga una portada distinta y quizás incluya algunas notas de autor adicionales. Y por supuesto los que me habéis comprado la edición en papel tendréis la edición digital de manera gratuita. Y supongo que en Amazon estará disponible a precio de un café, o menos incluso. Ya habrá tiempo de subir los precios cuando sea finalista del Planeta (risas).

– ¿Qué proyectos nuevos tienes en mente?

Me estoy tomando un descanso después de esta novela. Ni siquiera estoy publicando relatos cortos en el blog. Pero tengo varias ideas, la que me inquieta más es una relacionada con varias historias familiares, me gustaría hacer algo con ellas, no sé si son del todo ciertas, pero eso es lo de menos, con algunos datos es suficiente para tejer una base sólida, luego puedo modificar a mi antojo lo que desee y creo que puede salir una novela interesante. Además tengo una novela en el cajón, una que escribí hace años y que está pidiendo a gritos una profunda revisión. Quizás la edite el año que viene.

-¿Qué le dirías a la persona que está leyendo esta entrevista, para que se interesara por “El lamentable descenso de Henry Norton”?

Que se haga con un ejemplar ya. Nunca se sabe, le puede venir bien, quizás el día de mañana se encuentre solo y perdido como el protagonista, o tenga que deshacerse de un cadáver y te pille borracho (risas). El libro te da una idea de cómo hacerlo. Bueno, he puesto mucho entusiasmo en la historia, y creo que es realmente divertida y merece la pena hacerse con él para pasar un buen rato oyendo las canciones de jazz del libro mientras lo lees.

El lamentable descenso de Henry Norton

Disponible en Scriptoria

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