A veces, a veces… otras veces.

A veces, a veces… otras veces.

Sí, en unos meses volveremos a vernos en las urnas; y todo por la falta de interés de unos y la prepotencia de otros. Una vez más los políticos de este país nos demuestran que no importa que sean de la vieja política o de la nueva; da igual que basen sus programas en actuaciones macroeconómicas o dirigidas a objetivos sociales… llegado el momento, la máscara cae y dejan a la vista su verdadero rostro: el interés por la silla, antes que en el bien de los ciudadanos.

Incapaces de llegar a pactos que beneficien a la gente que les ha dado su confianza, nos venden discursos vacíos sobre la transparencia y la honradez que no han tenido en décadas; o la capacidad de derrocar a los corruptos; o la posibilidad de cambiar el panorama actual, cuando no tienen intención de que nada cambie; o la idea de que todo es posible, si se tiene un poco de esperanza.

A veces, los oigo asqueada de tanta mentira, tanta pantomima, tanta irrealidad… nos dibujan castillos en el aire, logran hacernos creer que realmente les importa los problemas de la gente y les alzamos. A veces, creo que algunos tienen miedo a que el mundo avance y que otros piensan, erróneamente, que pueden cambiar una sociedad de 46 millones de españoles sin ser inclusiva, por muy loables que sean sus causas. Otras veces, como hoy, los malos ganan y se llevan mi voto… en blanco, sí, pero se lo llevan.

Redacción: Annabel Navarro.

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