40 años de Constitución | Ay, si te viera la Pepa

Conchi cumple 40 años; aunque ella muchas ganas de celebración no es que tenga.  Total, para el caso que le hacen y la de disgustos que se lleva…

¡Vamos a tener una niña!

Para ella ya no es ningún secreto que surgió como remedio a los problemas que tenían sus padres. Estos, cansados de riñas y peleas absurdas, se armaron de paciencia y resignación, y tomaron una decisión tan egoísta como arriesgada. Los padres de Conchi hicieron como otras tantas parejas y llegaron a la conclusión de… “mira, oye, nos llevamos mal, no hay punto de entendimiento, pero el divorcio va a ser peor; más caro, más complicado y más resentimiento. ¿Por qué no tenemos un hijo, mujer, que dicen que eso une y lo arregla todo?” Y allá que se pusieron al lío con la intención de concebir una cría que alegrara a la familia al completo.

Como propósito de Año Nuevo, un 4 de enero de 1977, sus padres comenzaron a hacer los preparativos con la esperanza de recibirla lo antes posible; pero claro, el tema lleva su tiempo… y encima la niña venía tímida. No fue tiempo después, un 6 de diciembre de 1978 cuando, por fin, pudieron gritar ilusionados: “¡vamos a tener una niña!”

Entre dudas, pitos y flautas, finalmente, Conchi venía al mundo un 29 de diciembre, cargando bajo el brazo aires de nueva conquista y amores dispares. Tan pequeña, tan sonrosada y tan bonita… ¡No sabía la que le había caído encima!

Pronto tendría que aprender que los cuentos de hadas solo suceden en las películas y que la historia de su vida iba a estar marcada por el desamor, la traición y los desengaños.

La prima europea

Conchi llegó al mundo rebosando entusiasmo y alegría. Nadie podía resistirse a sus enormes ojos negros, su sonrisa coqueta y su mirada felina. Para ella todo eran buenas palabras y zalamerías, aunque la adolescencia apuntaba a ser complicada y desagradecida.

En sus primeros años de vida todo eran carantoñas y risas, que ji, ji, ja, ja… que mira, qué mona Conchi que dice que tenemos libertad de expresión, que mira qué simpática hablando de igualdad, que mira qué tiene arte… Pero, claro, a algunos padres les pasa como a algunos niños con los cachorros que según estos van creciendo ya no son ni tan monos, ni tan simpáticos ni tan graciosos. Así que imagínate cómo llegó Conchi a la pubertad. La criatura no entendía qué mal había hecho para que ya las atenciones no se las profesaran a ella, sino a una prima europea que resultaba ser más rubia, tener los ojos más azules y mucho más dinero, uy, salero, quería decir… ¡salero!

40 años no es nada

¡Ay, pobre, Conchi! Se fue dejando llevar por los años y las circunstancias, asumiendo a mala gana, que para su familia solo era la incómoda invitada que obligaba a guardar las mierdas bajo la alfombra. Por más que le daba vueltas no lograba entender para qué hacían reuniones familiares y la felicitaban cada diciembre por su cumpleaños si luego se llevaban el resto del tiempo ninguneándola.

Eso sí, la palabra de Conchi era ley de leyes a convenencia. Cuando los problemas los superaban, las situaciones no se resolvían a favor de sus intereses, entonces, sí apreciaban su especial talento y saber hacer. “Pues mira que Conchi dice que aquí tenemos que pagar todos, y Conchi sabe tela”. “Oye que Conchi tiene unos padres muy chulos y si le preguntas por la independencia, te planta un guantazo de 135 que te llevas tres días dando vueltas”(*). Y así, desgraciadamente, con todo. Pobre Conchi, hija de un matrimonio pactado, criada como recurso para evitar conflictos, mimada y luego pisoteada para finalmente llegar a los 40 hastiada, vipilendiada y pisoteada. ¡Ay, si te viera la Pepa! ¡Vamos! La cabeza alta, la mirada despierta y lucha, hija, lucha que se note de quién eres nieta.


(*) Este artículo no tiene ningún posicionamiento político. Es, únicamente, la muestra reciente del uso imperante de la Constitución; además de una crítica al empleo discriminado que en multitud de ocasiones se da a la Constitución, a pesar de contener valores tan importantes como la igualdad, la libertad o la justicia social.
Admin bar avatar

Annabel

Técnica en Marketing Internacional. Graduada en Trabajo Social; colegiada en el CPTS de Cádiz y colaboradora en la BlogoTSfera. Autora de ficción con más de una decena de novelas publicadas. Escritora de romántica para adultos bajo seudónimo. Blogueando desde 2011.

Deja un comentario

error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: